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Celebrando las culturas en el aula de español durante el Mes de la Herencia Hispana: Un viaje personal

Historias y reportajes
Celebrando las culturas en el aula de español en línea: Un viaje por el Mes de la Hispanidad

En un mundo que necesita más amor y tolerancia, mi clase de español es un testimonio del poder del intercambio cultural. Es un espacio donde reconocemos y celebramos las culturas y valoramos la herencia de cada estudiante. Aquí, aprender un idioma es algo más que una habilidad: es una puerta a la empatía y la conexión.

Como profesora de español de secundaria de la FLCCA, tengo la oportunidad única de guiar a mis alumnos a través del mundo de la lengua española. Este viaje es una aventura de descubrimiento cultural, tanto como el dominio de un nuevo idioma. Mi aula no es sólo un lugar donde los estudiantes aprenden español; es un espacio donde las diferencias se celebran y se fomentan activamente a través de nuestras clases, despertando el entusiasmo y la curiosidad de cada estudiante.

Uno de los momentos más esperados de nuestro curso académico es la celebración del Mes de la Hispanidad. Durante este periodo, nos sumergimos en la cultura del mundo hispanohablante. Esta celebración es particularmente especial para mí, ya que me proporciona una plataforma para compartir mi herencia colombiana. Cada año, mi aula se transforma mágicamente en un minimuseo viviente adornado con elementos de mi origen colombiano.

En la escuela presencial, celebrar el Mes de la Herencia Hispana es pan comido. En la escuela en línea, era más difícil. Después de buscar ideas, encontré la mejor manera de hacerlo y lo he estado haciendo durante los últimos cuatro años. Invito a mis alumnos a un espacio muy íntimo de mi casa para que conozcan un trocito de mi tierra. Ese espacio es un dormitorio que he decorado con artefactos tradicionales colombianos, desde el icónico sombrero vueltiao Vuelta hasta réplicas de una granja tradicional y del árbol nacional de Colombia, artefactos de algunas fiestas, etc., con cada artículo etiquetado en español. Me visto con un traje folclórico e interpreto una danza tradicional, complementada con una demostración en vídeo. Como resultado, nuestra lección se convierte en una historia, un recuerdo y una experiencia dinámica y envolvente. Una experiencia atractiva y memorable que les permite abrir sus mentes a la conciencia cultural.

Pero el Mes de la Herencia Hispana no trata sólo de mi cultura. Lo que me encanta de esta época del año es que da la palabra a todos los estudiantes para que compartan sus orígenes. El aula de español sirve como un espacio único para que los estudiantes expresen y exploren sus diferentes culturas, fomentando un fuerte sentido de pertenencia y conexión. Mis otros proyectos favoritos que emprendemos durante este mes giran en torno a la comida. Porque la comida es el alma de una cultura.

Les animo a que piensen en ese plato familiar que les trae alegría al alma y una profunda conexión con su familia. Escriben una descripción en español, incluyen fotos y, si lo desean, pueden preparar la comida en casa y compartir fotos del proceso. Esta actividad no se limita a enseñar a los alumnos el vocabulario de la comida en español, sino que fomenta el compromiso familiar e inculca un sentimiento de orgullo cultural. He sido testigo de momentos conmovedores, desde estudiantes que reunían a su familia para cocinar esa comida especial hasta otros que se ponían en contacto con parientes como los abuelos para aprender recetas familiares muy queridas. Estos proyectos alegran a los alumnos y enriquecen su comprensión de su propio patrimonio y del patrimonio cultural de sus compañeros y profesor, fomentando un ambiente de respeto y comprensión mutuos.

Las experiencias compartidas en mi aula durante el Mes de la Herencia Hispana y más allá son algo más que actividades educativas; son grandes oportunidades para que los estudiantes conecten con sus raíces culturales y entre sí. Este rico intercambio ayuda a construir un mundo más compasivo, lección a lección, fomentando un entorno de respeto y comprensión mutuos.

Escrito por Paola Andrea Stauffer, FLCCA

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